¡Escribe tu libro ya!

 

Estimado Dr. Benavente:

 

Tengo un problema urgente. Me fui a hacer atender a mi médico de cabecera y me dijo de que él no es la persona adecuada para atenderme. Ante mi desesperación me aseguró de que conocía a alguien que quizás pudiera ayudarme, y por eso me pasó su contacto. Al parecer dice de que mi problema está dado por un uso excesivo de la palabra “DE”. De hecho, no precisó hacer ni radiografías ni análisis de sangre; estaba convencido de que usted percibiría lo mismo que él. Yo opino de que no debe ser nada grave. Creo que de amontonamientos de “DE” no murió nadie, ¿no? Pero bueno, por las dudas… ¿mi seguro médico cubrirá mi consulta?

El sin diagnóstico

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Hola, El sin diagnóstico:

No tengo manera de saber si tu seguro médico cubre esta consulta, pero lo que sí sé es que mi seguro médico no querrá atenderme más. Todos los meses un problema nuevo y todos derivados del estrés que este trabajo me produce. Créeme, es imposible no hacerse mala sangre al estar expuesto a tanta ignorancia junta.

En fin… vayamos a lo importante. Creo que tu médico ha hecho lo correcto en derivarte no con un cirujano, no con un cardiólogo ni tampoco con una especialista en proctología; es un doctor en gramática lo que tú precisas, y debo decirte que has llegado al lugar correcto, por mucho que me pese y me dañe la salud.

Tampoco te pediré análisis de orín para saber qué es lo que padeces. Está bien claro y a simple vista. Este es mi diagnóstico: dequeísmo.

Sí, sí, sufres de un caso agudo de dequeísmo, y si bien no es mortal, es muy importante proceder con un tratamiento sencillo, rápido y efectivo, que te cure en poco tiempo. También que evite el contagio, porque ésta es una enfermedad altamente contagiosa, y no queremos que el virus del dequeísmo siga esparciéndose cual plaga por el planeta.

¿Quieres saber cuál es la enfermedad que te aqueja? El dequeísmo es la aparición de la preposición DE delante de la conjunción QUE, de aquí precisamente su nombre. Pero esto no sucede en todos los casos, porque unir DE y QUE muchas veces sí es correcto, pero se considera una enfermedad cuando aparece esta preposición sin ser exigida por ninguna otra palabra de la oración.

¿A qué me refiero con la exigencia de una palabra sobre una preposición? Muchos verbos exigen ciertos acompañamientos. Como cuando tu mujer te obliga a ir a alguna fiesta aburrida del trabajo, o al cumpleaños del bebé de una amiga, o a comer los domingos con tus suegros. ¿Me entiendes? Sí, esa clase de exigencia de la que no se puede zafar ni protestando.

Bien, muchos verbos les exigen a sus preposiciones que aparezcan siempre con ellos. Estas preposiciones, en este caso, pierden todo su sentido y se suman a los verbos para formar una unidad. Sí, de la misma manera que las personalidades de los hombres se esfuman cuando empiezan con el “sí, querida” y el “sí, mi amor” (es por esto que no me he casado), las preposiciones se suman a la estructura, y es aquí donde viene el problema, porque muchas personas no distinguen en qué ocasiones el DE está bien utilizado antes del QUE.

Esto suele suceder con las oraciones compuestas. ¿Te acuerdas de las clases de lengua en el colegio? No, qué te vas a acordar… No te voy a dar clases de sintaxis ahora, pero lo voy a tratar de hacer lo más simple posible, antes de que creas que la falta de concentración es culpa del dequeísmo.

Los síntomas más graves de esta enfermedad aparecen cuando se coloca la preposición antes de oraciones subordinadas de sujeto. Digamos que cuando se analiza esta oración de menor valor (dentro de otra mayor que la abarca) el QUE pasa a ser sujeto, y como ningún sujeto puede estar encabezado por una preposición, quiere decir que el DE está de más.

*Me preocupa de que no te mejores rápido de tu dequeísmo

Esta oración está mal, porque el DE no es requerido. Y sé que esto te va a sonar un poco complicado y confuso, pero intenta seguirme: si este verbo fuera pronominal, digamos, incorporara un pronombre personal, el DE sería fundamental. Observa la diferencia:

Yo siempre me preocupo de que mis pacientes entiendan lo que les explico.

Otro síntoma es la aparición del “DE” antes que una oración subordinada sustantiva de complemento directo. No, no estoy hablando en chino, presta atención porque voy a citarte:

*Yo opino de que no debe ser nada grave.

El DE no es requerido por el verbo, y esto sucede mayoritariamente con ciertos tipos de verbos, como por ejemplo: PENSAR, CONSIDERAR, CREER, COMUNICAR, DECIR, TEMER, entre otros.

Tú piensas que… y no *de que

Me imagino que temerás que jamás logres recuperarte de esta enfermedad, pero no temerás *de que yo te derive con otro especialista.

¿Vas entendiendo? Espero que sí, porque sino deberé internarte. No puedo continuar con los ejemplos, porque el uso indebido del DE QUE aparece muchas veces y por diferentes causas, y esto sería interminable. Pero mejor ataquemos el virus antes de que se esparza, ¿te parece bien? Voy a darte unos remedios homeopáticos, casi infalibles, que combinados con una buenas medicinas, te podrán ayudar a curar de una buena vez.

Cuando veas que aparece el primer síntoma de duda ante alguna oración, debes convertir la enunciación en una oración interrogativa. Sí, conviértela en pregunta, y si la pregunta tiene sentido con el DE, la respuesta también deberá llevarlo.

Veamos:

¿De qué se queja el Dr. Benavente? Él se queja de que pasa mucho tiempo rodeado de renacuajos en la laguna de la ignorancia.

*¿De qué opina el Dr. Benavente? *Él opina de que la mayoría de sus pacientes son casos terminales.

En el último ejemplo verás que el DE está de más y no debe ser empleado ni en la pregunta ni en la respuesta.

Otra forma de atacar el problema es reemplazar a la oración subordinada por el pronombre ESO.

 

*Mi nuevo paciente me dijo de que lo ayude a curarse.

*Mi nuevo paciente me dijo DE ESO.

No, no, ¡incorrecto! Prueba sin el DE.

Mi nuevo paciente me dijo que lo ayude a curarse.

Mi nuevo paciente me dijo ESO.

Este último es un método que no tiene un 100% de efectividad, pero no cuesta nada utilizarlo, porque dicen que es mejor prevenir que curar, ¿no te parece?

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