¡Escribe tu libro ya!

 

“Querido” Dr. Benavente:

Una “amiga” me dijo que debía escribirle a usted por una duda que tengo. Bah, en realidad yo no la tengo, pero mi “amiga” me dijo que buscará en usted la “respuesta” al por qué de nuestra “pelea”. Vamos que no fue una pelea pelea, porque para pelear con alguien ambos deben “discutir”, y yo no hice más que quedarme callada luego de que ella comenzara a gritarme que detesta que cuando le mando mails entrecomillo todo. Pero eso no fue lo que desencadenó la “pelea”, sino el hecho de que utilicé las comillas mientras estábamos conversando. Yo creo que mi “amiga”, si es que lo sigue siendo, debe estar desequilibrada, porque no puede ser que las comillas desaten un ataque de ira así  nomás, ¿no, señor? Aguardo impaciente su respuesta a mi “duda”.

Saludos.

Entrecomillada.

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Estimada Entrecomillada:

Me parece curioso que lo de tu amiga haya sido solo un “enojo”. Si yo veo a alguien utilizando las comillas mientras dialoga, estaría recurriendo al DPD (Diccionario Panhispánico de Dudas) como base de mi defensa cuando se me acuse de homicidio en primer grado. Es que el uso de los dedos para representar las comillas en el aire puede ser algo muy molesto para un interlocutor…

De todas maneras, creo que el enojo de tu amiga (antes de entrecomillado, si es que dudas del estado actual de su amistad, recomiendo ponerla entre signos de interrogación) tiene su base en la escritura de tus mails, de los que no me gustaría ser el destinatario.

Veamos, Entrecomillada, cuál es tu problema y el de muchos otros hispanohablantes a la hora de escribir: ¡USAN LAS COMILLAS PARA TODO! Sí, las utilizan libremente como si estuviesen en un restaurante de tenedor libre, que para no desaprovechar lo que ya está cocinado se lo llevan en el plato: que existan las comillas no significa que deba usárselas libremente. ¿Quedó claro?

Bien, primero, quiero que sepas que hay diferentes tipos de comillas. Quizás las más conocidas sean las comillas inglesas o altas (“”). También encontramos las comillas angulares, españolas o latinas («»). Y por último, pero no por eso menos importantes, las comillas simples (‘’).

Puedo decirte que su uso es indistinto. ¿Me crees? No lo hagas, no creas nada de lo que los destacados miembros de la Real Academia Española (RAE)  te digan. En realidad, aunque a veces unas pueden reemplazar a otras, cada una tiene un uso bastante específico.

Por ejemplo, las comillas angulares suelen utilizarse cuando debes recurrir a varios entrecomillados dentro de un párrafo, siendo las más inclusivas. Chist, préstame atención, no te distraigas pensando cómo poder representarlas con tus manos cuando hablas. Te daré un ejemplo más abajo, así que estate atenta.

Las comillas simples pueden utilizarse para marcar ciertas palabras o frases cortas dentro de una oración que ya esté entre comillas (“”). Pero también se utilizan, lingüísticamente hablando, para dar la definición de alguna palabra:

Te explico: «La RAE define a las “comillas” como ‘signos ortográficos que se ponen al principio y al fin de las frases incluidas como citas o ejemplos’».

Ahora sí, hablemos de las comillas altas, las más utilizadas. Quiero aclarar que su uso es así en este momento, mientras tú lees absorta este texto sin entender qué te quiero decir. Pero nunca se sabe qué puede suceder mañana, porque todo depende de los señores de trajes polvorientos que no hacen más que hacerse los modernos de puertas para afuera. Sí, sí, me refiero a los de la RAE.

Las comillas sirven para destacar los títulos de cuadros (Las Meninas, de Velázquez) y las partes de una obra, ya sean canciones dentro de un disco, o capítulos, poesías, relatos o cuentos pertenecientes a un libro (Besos en la frente es la segunda canción del disco El Hombre del Traje Gris de Joaquín Sabina; el cuento La biblioteca de Babel puede ser encontrado en el libro Ficciones, de Jorge Luis Borges).

El uso más común que se les da es para encerrar citas. Ésta es una buena manera de lavarse las manos; si alguien critica lo que has escrito, puedes decirle que ese pensamiento no es tuyo, que por algo está entrecomillado:

El Dr. Benavente me dijo: quiero que sepas que hay diferentes tipos de comillas.

No creo que seas una de las hermanas Brontë, pero por las dudas debo decirte que a veces las comillas también se utilizan para los diálogos dentro de párrafos, y es más común su uso para resaltar los pensamientos o recuerdos de los personajes.

Una chica llamada Entrecomillada me escribió para preguntarme sobre el uso de las comillas. ¿Quién me manda a mí a aceptar este trabajo?, pensé mientras comenzaba a responder sus dudas.

Muchas veces verás alguna palabra entre comillas dentro de alguna frase u oración, y seguramente te tentarás de representarlas con tus deditos en el aire. Ahórrate el gesto. Estas palabras se colocan entre comillas porque quieren ser destacadas por algún motivo, quizá porque se trata de una palabra impropia o vulgar, o porque su sentido es irónico.

No sé por qué Entrecomillada tiene tantas dudas con las comillas si ella es una chica tan inteligente.

La RAE también da como alternativa utilizar las comillas para encerrar las palabras o términos de lenguas extranjeras. Pero si me preguntas, me parece mucho más razonable utilizar en este caso la letra cursiva para diferenciarlas. ¿Me lo preguntas? ¿No? Como sea…

Hazme caso, utilízalas solo en los casos antes enunciados, átate las manos antes de dibujarlas en el aire, y verás que quizás así puedas recuperar tu amistad.

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